Abro los ojos. Estoy en una habitación distinta, no la reconozco, las paredes tienen un papel decorado que parece sacado del atrezzo de " Cuéntame ". Me giro a la derecha y allí está. Ella duerme boca abajo con la melena totalmente despeinada. Me quedo contemplándola. Para mi sorpresa, Ella no duerme y levanta la cabeza para mirarme, tiene mirada triste pero su expresión dice otra cosa. Acerco mi mano derecha para apartarle los mechones de pelo de los ojos. Se le escapa una tímida sonrisa. Bajo las sábanas está su cuerpo caliente y suave, muy suave. Bajo mi mano izquierda por su espalda hasta que llego a su final, pero no, no puedo, paro y vuelvo a subir la mano sólo rozando su espalda con la punta de los dedos. El escalofrío hace que Ella suelte otra sonrisa tímida, esta vez acompañada de un leve gimoteo. Nos quedamos mirándonos en silencio. No me atrevo a decir nada, temo romper la magia de ese momento. Le acaricio la cara suavemente mientras Ella acompaña a mi mano girand...