#4 Toboganes.

#4 Toboganes.

El día empezaba bien. La locura estaba en marcha. La locura marchaba. Ella había empezado con muy buen pie, la ensalada agitada.. había sido perfecto. Él no daba crédito a sus ojos ni razón a sus oídos. El parque tenía un aspecto magnífico. Atestado de niños riendo y disfrutando de los toboganes. Él dijo que deberían lanzarse. Ella dijo que tal vez sería divertido. Cruzaron una mirada y supieron que era el momento de hacerlo. Quizás no habría otra vez donde cobrarse las tareas pendientes así que subieron la rampa. La risa se apoderó de ellos y se sentaron juntos al borde del tobogán. Dudas, segundos pensamientos, miedo... eso no contaba, no tenía sentido en ese justo instante. Se lanzaron sin temor, juntos, tocándose levemente en la cuesta abajo hacia algo que les resultaba extrañamente familiar y que sobre todo les hacía sentir únicos.
Al llegar a tierra, se miraron, aquello había pasado y era real y había sido brillante. Ese momento quedaría grabado para siempre en la carpeta emocional de favoritos, de momentos extrañamente únicos y quizás irrepetibles, momentos que se habían atrevido a vivir y disfrutar.
Durante toda la tarde ese fue su gran tema de conversación. No podían evitar esbozar una mirada cómplice y alegre cada vez que decían la palabra toboganes.
Él era consciente de la trascendencia del momento. Ella, anonadada, también pensaba en el como y cuando todo eso había empezado a pasar. Las horas volaron entre risas y suspiros. Ella tenía el don de acelerar el reloj. Él no podía evitar querer parar ese reloj para siempre, al menos un rato más, y así saborear el entendimiento, la risa y la emoción de encontrar a esa extraterrestre que era capaz de ver su interior. Todo fluyó y siguió fluyendo. En medio de la rareza, Ella y Él se sentían capaces de todo. Eran héroes de guerra. Funambulistas imbatibles.
Ella miraba con ojos interesados. Él observaba con ojos curiosos. Ella irradiaba energía a través de sus ojos y Él era capaz de captarla en cada instante, ansioso de no dejar escapar nada. Maldito tiempo, maldito reloj, maldito destiempo, maldito destino.
Ella se giró. Él buscó su mirada brillante. Se encontraron en un choque de burbujas. Todo había cambiado. Todo había empezado. Ellos no lo sabían. Ellos no lo pensaban. Ellos no lo temían. Hablaron del destino y no creyeron en él. Hablaron de casualidades y sí creyeron en ellas. Ni el destino ni las casualidades habían estado en ese parque. Ni el destino ni las casualidades se habían lanzado por esos toboganes, sin miedo, sin prisa.. sin pensar.
El día terminaba bien. La locura había funcionado. Ella había terminado con buen pie. Él seguía sin dar crédito. Él dijo que deberían lanzarse, Ella dijo ... tal vez.

L.

toeasawriter

Comentarios

LaPerla ha dicho que…
Me gusta, me gusta mucho. Como siempre, tu sensibilidad me abruma.
Maldito destiempo, maldito destino...

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