La Habitación al Rojo, vivo.



No soy el fan número uno de La Habitación Roja. No te voy a contar mil batallitas de las canciones que me gustan de sus primeros trabajos, de las caras B, de los conciertos especiales de cuando empezaban y no eran conocidos. No, no soy de esos. Te voy a contar lo que significa la música de LHR para mí, ahora, en la actualidad, en mi circunstancia, pasada y presente, pero mi circunstancia.
Tengo recuerdos vagos de como aparecieron en mi radar, estoy seguro que fue con El Hombre del espacio interior y Un día perfecto. De una manera u otra siempre estuvieron ahí, canciones que pasaban por mi vida y me sorprendían pero no me daban de comer. Todo eso cambió. Conciertos y Universal. A partir de esos momentos, me convertí en una especie de hiena que se alimenta de emociones al rojo vivo.
Universal supuso una banda sonora demasiado emocional y emocionante en ese periodo de mi vida, algo muy intenso, algo muy desgarrador que me dio mucha vida y muchos lloros también. Saber que hay un disco que te cuenta y te habla a la cara es muy sensacional pero si se convierte en el capítulo final de algo destructor, duele. Me dolió y me mató durante un año. No poder escuchar ni una de sus canciones y anclar LHR a momentos dolorosos, era una pequeña muerte.
Un día decidí volver a ellos, volver a las canciones que hablan de matar el amor y vivir el desamor. Abrazar las guitarras que navegan desde hace tantos años en una sola dirección hacia la redención de las almas dolidas.
Como en un círculo cerrado atado por el destino, el nuevo disco de LHR vuelve a llenar de luz mi circunstancia. Fue eléctrico cierra y abre todos los canales vitales otra vez. Propone canciones que te invitan a describir lo que sientes cuando estás cerca del amor o del desamor, ese estado eterno en el que estamos casi todos.
Algunos dirán que siempre hacen lo mismo, que son canciones que se repiten a lo largo de su carrera. En mi opinión, tienen razón. Repiten y te repiten lo que significa el sentimiento vital de las almas intranquilas, afiladas o sensibles. Sin intentar explicarlo, te hacen sentirlo. Te comprenden y te descubren que los cuentos disney están a miles de años luz de la realidad. La vida nos atrapa en sus canciones y vivos o muertos, VIVIMOS EN LA HABITACIÓN AL ROJO VIVO.

("Fue eléctrico" está publicado por Mushroom Pillow)


 Toe*

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