Coldplay, esencia que brilla en la oscuridad.



COLDPLAY
macroevento en el Calderón
20.5.12
aforo: llenísimo

El fosforito me queda bien. Bien sabes mi tema/controversia con lo fosforitos que se han vuelto Coldplay. Soy un gran entusiasta de los dos primeros discos de la banda inglesa. Esos dos grandes discos que definen mucho mi vida, en el momento que salieron y hoy en día.
El reto: acudir a su concierto a ver qué pasaba y qué sentía. 
La casualidad (y un gran colega) hizo que pudiera conseguir una entrada para este evento. Era mi primer concierto masivo. La perspectiva del agobio aglomeración empujón quedó fuera de toda duda al llegar pronto y ver que las localidades eran tranquilas y seguras en el anfiteatro. 
La noche pintaba oscura al ver que la lluvia empobrecía el ambiente y sobre todo embarullaba a Rita Ora, la primera telonera. El diluvio universal le cayó encima mientras nosotros nos empapamos de Mahou bajo techo (por cierto nos hicieron comprar "tokens" para pagar las consumiciones, eso sí, muy bien pertrechadas de myloxyloto). A pesar de la tormenta y del twitter cabrón soltando el bulo de que Martin y compañía cancelaban, las nubes desaparecieron y apareció en escena Marina and The Diamonds. Propuesta resultona a lo florence-and-the-machine con una cantante de voz poderosa y algunos temas enganchantes. Estaba claro que esto se aclaraba y que nuestra pulsera de emisiones luminosas se iba a encender en un rato con los primeros acordes de Coldplay.
Ahora sí, todo el mundo llenaba gradas y pista perfectamente decorada con esas pinturas de guerra luminosas. Empezó el espectáculo. Y digo ESPECTÁCULO. El tema está en asumir la situación. Tú sabes donde estás, no te esperas lo que vas a ver pero sabes que será a lo grande. Ahí encuentras el primer paso para abrazar el fosforito. Coldplay decidieron rellenarse de colores chillones (y de mucho ohohohohoh) para vaciarse de melancolía exquisita en algún momento entre x&y y Viva la vida. Decisión correcta, un aplauso chicos. Lo cortés no quita lo valiente, lo negro no quita lo fosforito. Presentar un show cargado y sobrecargado. Ajustar las joyas de la corona con los nuevos temas chiclosos y hacer que todos estén contentos y que así hondeen sus manos al son de todos los trallazos que se desprenden de esto 4 chicos. Enhorabuena, lo hacéis perfecto. Chris suda empatía, buenas maneras y una voz muy decente en directo. Los otros tres hacen de sombras y completan un escenario al detalle. 
Conscientes de la trascendencia, no dejan pasar más de 2 temas fosforitos sin mostrar unas de las joyas. Yellow sonó, yo la sentí en lo más profundo de mi ser. No me importó lo que ahora hacen. Percibí la misma sensación que sentí en el 99. Una canción que da energía, irradía fuerza y te abraza por completo.
Si preparas las cosas al milímetro, todo sale a la perfección. Un show de este tamaño tiene que rendir cuentas, en todos los niveles. 
Consiguieron regar todas las almas de los "fieles" con las visitas constantes a los 3 primeros discos, los momentos más emotivos de todo el set, y también afloraron esa vena "ritmo de la noche" actual. Los nuevos creyentes pues, podrían decir eso de "ya te lo dije" a los "viejos" fans.
Momentos para enmarcar fueron muchos: yellow, fix you, clocks, in my place, the scientist... una emocional warning sign. Realmente sabes que éstas son las que yo quería ver.
Otros momentos de "le vamos a cerrar la bocaza a Toe": un viva la vida que es un himno para corear en estadios, un charlie brown "dedicado" y un every teardrop que fue un final apoteósico.
Luces, cámaras, 55 mil personas sonrientes, efectos, muñecos, globos, gargantas desgallitándose en un perfecto inglés... completan el show de Coldplay, un show que se hace corto porque te crean la necesidad de un "más, por favor".

Resumiendo en lo posible: mis sensaciones fueron increíbles, el show merece la pena, el precio desorbitado creo que también. El equilibrio sí es posible. Se puede tener un alma espacial y mostrar la cara oculta de la luna y al mismo tiempo poner en ignición todos los colores brillantes del mundo. Por supuesto, se puede y se debe demostrar que esto es una realidad. Para mí, sin duda, la música que puede ofrecer un artista tiene que defenderla en directo. Me da igual que sea un concierto de 5 personas o de 55 mil. Por h o por b (o por una campaña perfectamente articulada) Coldplay se ha convertido en masivo. Normalmente hubiera dicho que son unos vendidos, pero anoche me demostraron que siguen teniendo esencia, solo tengo que asumir y asumo, que esa esencia ya no es negra, sino que brilla en la oscuridad.

Toe

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