Primaverízame

La primavera, la sangre altera. Eso es un hecho, no una leyenda urbana. Pero no penséis que es algo que solo les sucede a los hombres, con eso del destape del sexo opuesto, de los escotes, la ropa ligera y las piernas al aire.
Eso también nos sucede a las mujeres. En mi opinión (personal e intrasferible por supuesto) a las tias se nos dispara la líbido cuando empezamos a quitarnos ropa y a ver que somos blanco fácil de miradas indiscretas en el metro o por la calle. A mi personalmente, me pone.
Me gustan todos y a veces todas. Hay veces que me sorprendo mirándole las tetas a una chica en el metro y pensando: "Qué pechotes" y luego miro mi escote y pienso "tampoco estáis nada mal".
También es cierto que según van pasando los años y la gravedad (puta) empieza a hacer efecto en tu terso cuerpo, empiezas a valorar otras cosas, que en otras primaveras no te habías dado ni cuenta.
Empiezas a ver con buenos ojos al madurito calvete que tienes delante. Yo me imagino a un Jason Statham dándomelo todo y empiezo a salivar.
Tampoco es necesario que el tipo en cuestión tenga unos abdominales perfectos (no he dicho que no sea importante, si no que no es necesario). Las tripitas a lo kung fu panda, son sexys. Es bonito hacer pedorretas y sentir que tienes cerca un punto de apoyo blandito y acogedor.
Lo de toda la noche follando...pufffff, tampoco es imprescindible. Con que me des uno, pero me lo des bien, suficiente. Es más bonito eso de mirarse y acariciarse y levantarse juntos y colocarte el pelo. Eso si, momento subidón salvaje en la cocina o en el sofa viendo una peli lamentable de Meg Ryan, se agradece.

Las cosas cambian, pero la primavera nos provoca a todos lo mismo. Calor mucho calor.

Hasta a las top models como Kate Upton se revolucionan...




LaPerla

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