Toe, un afortunado o como hacer de una multi-crónica, una excusa bonita.

Hola, soy Toe. Un afortunado. Te explico.
A veces tengo la suerte de ir a conciertos. Conciertos que resultan ser únicos y especiales por diversas razones. En estos últimos 8 días he pasado por 4 conciertos de esos, de los que te dejan huella. Cuando son golpes musicales tan seguidos es muy difícil digerirlos inmediatamente, es más, no me veo capaz de hacerlo a las horas de haber disfrutado el concierto. Por esa razón hoy lunes me planto delante del teclado para tratar de elaborar un pequeño cuaderno de bitácora emocional. 4 capítulos, 4 sentimientos, 4 estados, 4 medidas desmedidas.

Cap. 1: Muse: luz estelar directa a la histeria con parada en la locura. 
El sábado 20 acudí a presenciar un regalo doble: primero porque mi entrada fue un regalo por mi cumpleaños y segundo porque Muse en directo son un regalo. Con un Palacio de Deportes lleno hasta el marcador electrónico, el trío de Devon se hartó a electrizarnos durante más de cien minutos. Con una puesta en escena sobrecogedora, el trío puso en bonito su Second Law que vistieron con una inmensa descarga de sus temas insignias. Y es que este tipo de grupos (como Coldplay por mencionar alguno) que vivieron discos más sobresalientes en el pasado y que ahora hacen buenos lps pero no buenos que te cagas, deben luchar a muerte en sus directos llena-estadios. Un sobresaliente, caras embobadas, lásers, tímpanos envenenados con histerias, luces de estrella, nenas enchufadas, locuras... Grandilocuencia envuelta en sentimiento puro, el exceso de lo bonito hecho rock medido y dirigido al corazón.

Cap. 2: Maydiremay con Rafa Toro y Nat Simons: de lo acústico al cielo, please, please.
Tras varios últimos intentos, por fin acudí a la invitación de Mariano Maydiremay. La sala Siroco se ha inventado un formato peculiar en el cual en la planta de arriba (Lounge) se ofrecen conciertos acústicos regados por un buen ambiente y una carta de cocktails. Allí fuimos el miércoles 24 a disfrutar de un buen rato cercano y emotivo. La experiencia superó las expectativas, claro. Primero abría Rafa Toro. Con su barba roja y su gorro de lana, el malagueño nos sirvió una buena ración de boquerones sonoros. Usando su maravillosa voz (a estas alturas ya le habíamos bautizado Rafa "Glen Hansard" Toro) nos embaucó por completo en su racimo de canciones de amor/desamor salpicadas por ese humor que irremediablemente te atrapa. Inmediatamente después Maydiremay cogía su vehículo favorito: esa guitarra acústica que te transporta suavemente por unas canciones en el idioma de Shakepeare. Canciones que despieza en directo con su voz tierna pero consistente y que envuelven a la audiencia en un estado de sonrisa continua. Sin embargo su actuación guardaba una sorpresa para mí. Tras varias bromas al respecto y algún intento fallido, el bueno de Maydiremay tuvo a bien dedicarme su exquisita versión del Please, please, let me get what I want de los Smiths. Como te puedes imaginar, no cabía en mí de felicidad ya que el bonito gesto de Mariano era mi primera "dedicatoria" y que lo haya hecho él en directo, tiene el doble de valor. Con dos últimas canciones arrebatadoras acompañadas de Rafa (vaya dúo que forman, wow) se despidió de la tarima para dar paso a la guapa Nat Simons y su guitarrista entregado. Canciones íntimas, en inglés, bien adornadas por un acompañante totalmente poseído (un aplauso para él) Nat cerró el lounge. 

Cap. 3: Nada Surf: cuando el power pop se convierte en superpower pop.
Siempre me alegraré de esta decisión de última hora. A pesar de seguir su carrera desde el mítico Popular, nunca había visto al trío en directo. En febrero se me escaparon y ahora tuve mi revancha. El jueves 25 NS llenaban el Ocho Y Medio de coletazos de pop enérgico, adolescente y realmente arrollador. Los años no pasan para ellos y desde luego la energía que desprenden sus temas en directo es ciertamente incomparable. Con un buen lp reciente del cual sirvieron muchos temas y con una selección genial de hits, los de la City nos dejaron boquiabiertos durante su hora y media de sudor, sonrisas, castellano medio hablado y sobre todo , de piezas atemporales de raza pop disfrazadas de rock aturdidor con esa pizca rebelde y eterna de high school americano. Me quedo con un Teenage Dreams, mi favorita de su último disco, que me llegó al alma, me sobrepasó y me llevo más allá de las puertas de Saturno.

Cap. 4: Vetusta Morla: la sinfonía de lo que te hace grande.
VM son valientes. Siempre lo han sido. Su propuesta ha superado cualquier barrera, estilo y formato. Siempre ha sido así y por lo que seguimos viendo, siempre seguirá así. Ellos juegan en otra liga, es más, se han inventado su propio juego y son los mejores en ello. Con un lleno brutal y en 4 pases dobles, el Circo Price de Madrid se dispuso a poner el broche, el sello lacrado, de estos Mapas que tantas emociones nos han traído. Acompañados de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y en sus tres formatos: acústico-sinfónico-eléctrico, los de Tres Cantos ejercieron de domadores de masas, domadores masivos que no pueden controlar la fiera que llevan dentro y que les hace tan grandes.
Te podría contar el setlist completo y señalar cuales fueron en cada formato, pero eso ya lo has leído. Yo pude disfrutar del pase de las 21h30 el sábado 27. Desde luego no sé si fue el mejor de los 4, ni lo sé, ni me importa. Lo que tengo claro es que presencié algo único. Algo que no se puede definir, quizás, con palabras. Algo que solo los que hemos vetusteado este fin de semana, podemos sentir. La perfección hecha concierto. La unión de todas las piezas del puzzle. La conjunción de todos los formatos, de todos los fluidos y energías bajo una misma carpa, bajo una misma piel, la piel de esta tortuga emocional y emocionante que parece que no tiene techo, ni límite, ni bomba universal... que le pueda hacer caer. Sin duda alguna, la cuadratura del círculo sonoro. Los tres formatos impecables. Desnudos, cerrados por dentro en su caja acústica. Reyes aprendiendo a jugar con las sinfonías vividas en días raros que nos salpican de maldita dulzura obligada y obligatoria hacia Copenhague y más allá. Eléctricos pintando paredes y saludando con buenos aires mientras el hombre del saco cierra la caja de los recuerdos bonitos e imperecederos.
Una pasada. Una emoción. Un sentimiento desencadenante. Una chispa de luz que hace brillar todo y que marca su hora de volver a empezar, no sabemos cuando, y que nos repliega las alas rumbo a casa después de unas rutas marcadas en Mapas, trazadas con precisión por Vetusta Morla.

Epílogo: Todo esto que has leído es una excusa barata. Una excusa barata que esconde la verdadera razón de esta sinrazón disfrazada de multi-crónica. Antes te dije que soy afortunado. Mentí, soy mucho más que eso. Habrás leído alguna vez lo que me gusta la música y sabrás que casi la principal razón para este enamoramiento es la oportunidad de compartirla con personas bonitas. Bien, esta ha sido mi suerte en estos ocho días. Esta suerte tiene cara y sonrisa en las personas que me han acompañado en estas emociones sónicas y a las cuales dedico mi admiración, mi cariño y estas líneas musicales. Gracias Noelia, no se me ocurre mejor manera de conocerte que con la música de Muse. Gracias María, siempre has sido un trozo de cielo aunque a estas alturas es evidente que el cielo se te queda pequeño porque eres muy grande. Gracias Mariano por hacer de un gran gesto una pequeña felicidad que será imborrable para mí. Gracias Piyi, tener la oportunidad de compartir un enorme trozo de tu cariño y fanatismo y hacerlo con Nada Surf a escasos dos metros, es impagable. Gracias Lorena, por tener el valor de invitarme a un viaje atravesando todas las estrellas y por cogerme de la mano cuando Terminar o Empezar es una aventura que no me quiero perder.

y GRACIAS A TI POR LEER.

Toe.


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