Hablo otro idioma.

Este pasado fin de semana he asistido a dos conciertos en Madrid. Este fin de semana he existido en dos conciertos en Madrid. La Bien Querida, el viernes, y La Habitación Roja, el sábado. Los dos con todas las entradas vendidas. Los dos completos de gente vibrando con cada una de las canciones que los grupos defendieron de la mejor manera. Mucha gente ha sido feliz disfrutando de la música en directo de dos formaciones que tienen en sus letras todos los roces vitales que nos hacen sangrar y reír. 
 
La música depende de la vida. La música te puede dar la vida o quitártela, todo depende del prisma vital con el que te enfrentes a ella. Os puedo contar dos bonitas crónicas de dos bonitos conciertos donde todos hemos visto el poder para sintetizar emociones de una LBQ con bases electrónicas para sentimientos pesados. Os puedo contar que LHR sudaron electricidad para derrochar todo el desamor y letras cargadas de vino que siempre esgrimen, durante dos horas de intenso y poblado concierto en la sala Penélope. Os puedo contar los peros de una Sala El Sol donde hubo algunos desajustes con el tremendo directo lleno de artilugios que hacen ruidos de LBQ, y como a pesar de eso, soltaron una buena descarga de temas que flotan en una venganza continua, dulce y amarga, cortante y reconfortante. Os puedo contar como LHR se entregó al máximo en un sala Penélope que se les quedaba pequeña en condiciones de sonido y aforo, y como a pesar de eso, vibraron con guitarras afiladas para recordarnos lo que nos pasa, el por qué nunca ganaremos el mundial y las razones para cambiar de azul, de ciudad y de trabajo.
 
Pero no lo voy a hacer, hoy me lo tomo personal. Mi prisma vital tiene la culpa.
Normalmente soy capaz de canalizar lo que siento en un concierto. Escribo de forma personal y un poco visceral, lo que he sentido o no en ellos. Hoy me veo incapaz. Mi cabeza estaba muy ocupada en pensamientos de vital importancia. Pensamientos que beben música, por supuesto, pero pensamientos que son necesarios ordenar y que hablando otro idioma, me hacen ver las cosas, incluidos los conciertos, de otra manera. Las letras de LBQ y LHR me llegan muy hondo, desde hace años incluso. Me han acompañado en muchos momentos, buenos y malos. Bien, ahora parece que se han puesto de acuerdo en juntarse en mi encrucijada y me han servido, para bien espero, en estos días de poco dormir y pensar despierto. 
Tanto el viernes como el sábado me inundaron sus letras, cortando, rasgando, abrazando... dando de comer a mis pensamientos un tanto caóticos de estos días. La sobredosis de viernes y sábado ha sido tal, que mi cuerpo hasta se ha resentido del golpe con una extenuación física creo que jamás sentida por mí.
Yo sé que siento diferente y que tengo en la música mi mejor medicina. No sé como sentir de otra manera, la hago mía cuando me gusta y me sirve para hacer mil reflexiones personales. Reflexiones que son importantes cuando eres yo y cuando hay que tomar decisiones. Una vez más creo que he entendido el mensaje. La fuerza está de mi lado y el tiempo se tomará su tiempo. Me robaré más horas de sueño y si llega otro febrero, pensaré de nuevo. Visitaré el hoy para ver los futuros resplandores. Me rescataré de la avalancha y trataré de creer lo que veo. Aceptaré que nunca ganaré el mundial y sabré que decirme pelea es lo que siempre me decía. 
Descarga completa, baterías a cero, mensaje recibido, mensaje envíado, leído y visto. 
Gracias música, gracias a ti.

Toe.

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