OCS + Stay, la música dura dentro de ti.

O C E A N COLOUR S C E N E
S T A Y
La Rivera, llena de recuerdos.

Volver a 1997 tampoco me resulta tan difícil. Recordar los años en los que mi conciencia musical tomó conciencia de lo que era la música que me gustaba y que me gustaría el resto de mi vida, es sencillo, me pasa absolutamente todos los días. Otra cosa diferente es vivirlo de nuevo en primera persona. El  lunes acudí a La Riviera a contemplar el concierto de Ocean Colour Scene. Perfectamente acompañados por STAY (como teloneros, de la psicodelia barcelonesa), los veteranos británicos se traían su nuevo álbum hasta Madrid. Todos teníamos bastante claro que buscábamos una noche para recordar y comprobar si el tiempo ha tratado bien a una de las bandas más motivantes de esa segunda mitad de los noventa, donde la escena británica (brit pop) arrasaba de forma mundial con himnos que se han quedado en nuestra memoria para siempre. 
STAY saltaban a las 20:27 de la tarde con su cara de grandes eventos. Los chicos más psicodélicos de Barcelona cogían sus canciones llenas de guitarras densas, órganos sinuosos y ritmos contundentes para dejar claro que aunque de "comparsa" venían a dar un buen rato de calentamiento. Y así fue, sus conciertos, aunque sean breves (¡Demasiado breve para mí!) van sobrados de intensidad. Comienzan medidos, desperezándose hasta atraparte por completo entre la segunda y la tercera canción. Y una vez que has caído, el lsd musical empieza a causar efecto. Con su reluciente, fascinante y tremendo The Fourth Dimension, STAY hicieron locuras con piezas como You got me going, All I want o su peleona The change is coming. Un set concreto y que nos llevó en apenas media hora hasta el cielo, rebotando por orillas de color mandarina y escaparates mentales que nos recuerdan que el mañana nunca se sabe pero el ahora se disfruta. Genial concierto, quiero más pronto.
Pedimos otro mini, degustamos el Not what you had thought de DELUXE en el hilo musical de la Riviera (¡Nunca una bso preconcierto estuvo tan acertada!) y desempolvamos los recuerdos del 97. Ese año pude ver a OCS teloneando a OASIS en Zaragoza.

Sobre las 9,30 pm (usemos el British time) salían Steve, Simon y compañía al escenario dispuestos a intercalar su nuevo Painting con todos los grandes éxitos que nos habían arrastrado hasta la Riviera un lunes de abril. Sonido depurado de los que saben que las tablas se han ganado y que los méritos se llevan y se cuentan en cuatro cifras cuando llevas veinte años de carrera. A la segunda sonaba The Circle. Recuerdo recuerdos que siguen vivos y es que la música no es efímera, al menos esa música que te marca la vida. Sus canciones siempre vibrantes, en ese tiempo casi folk que desprende aroma blues pero que lleva mucha rabia en la guitarra de Steve Cradock, OCS se atrincheraron en el escenario para mostrar las nuevas canciones que no desentonan con sus himnos, si bien es cierto que los himnos siempre serán los coreados, los que nos ganen por goleada. Travellers tune, UNA BESTIAL THE RIVERBOAT SONG, un Profit in Peace que elevó a todo el público por encima de unos "Heeeey! We don't wanna fight no more!" espeluznantes (que se debió oír hasta en la Pz Mayor de Madrid) ,una preciosa revisión de Robin Hood y el "fuckin'" apocalipsis de The Day we caught the train.
Sí, siguen en forma, han pasado años, han llovido discos menos afortunados pero estos "chicos" actúan de forma instintiva, tocando la fibra sensible, elevando tu voz interior y usando sus básicas herramientas para que tus instintos y tus recuerdos se alíen y se queden reconfortándote ese alma que ha visto pasar años y experiencias, saltos y caídas, golpes y cicatrices, imágenes y fotos...
Los recuerdos se me solapan, mezclo el 97 con el 2013, patino en alguna letra de canciones, canciones que me grabé a fuego en veinte mil escuchas de sus cds en mi minicadena aiwa. Ese Marchin' Already que dio banda sonora a una decada llena de educación musical y que me marcó en esto de la música.
Aplaudir es un acto de reconocimiento a las personas que te hacen sentir. El lunes aplaudí bien alto e interiormente, conseguí aplaudir al pequeño Toe que se dedicó a bucear en grupos como OCS para descubrir que la música se hace para durar, se hace para que dure dentro de ti.
Toe.

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