Miss Caffeina, volví a soñar con usted.

doblete en JOY ESLAVA
Madrid 18-19 Mayo
Tengo la suerte de conocer a Miss Caffeina. Afortunadamente les he visto tocar en directo varias veces y sigo sus posos desde que un día cualquiera de hace un tiempo, se interesaron en leer nuestro blog. Tenemos el verdadero honor de decir que MC fue el primer grupo que nos echó un vistazo como fanzine virtual y algo musical. Posiblemente no sea mucho mérito nuestro, pero a mí me hace ilusión y desde entonces y sobre todo gracias a su música, les disfruto en vilo y en directo. Este fin de semana me surgió la posibilidad de verlos en su doblete Joy Eslava. De Polvo y Flores llegaba a la capital en formato serio y con la doble vertiente de concierto-de-noche y concierto-under-18-de-tarde.
NO, no voy a jugar al juego de las siete diferencias. Está claro que lidiar con dos conciertos intensos seguidos siempre supone un esfuerzo considerable, primero para la banda, segundo para los repetidores que indudablemente tienden/tendemos a comparar eventos. Intentaré en estas líneas, resumir mis impresiones del conjunto completo y de las emociones que pude vivir el sábado y el domingo. 
Con la esperanza puesta en exprimir las nuevas canciones del segundo LP y rememorar saltos de sensibilidad con las del Fenómeno, me fui a la Joy con ganas de reafirmar mi gusto y deleite por la Caffeina. Saber que estas canciones me han acompañado durante muchos momentos vitales recientes es un gran seguro de vida. Si a eso añado el hecho de que De Polvo y Flores me contagia más a cada escucha, todo apuntaba a grandes sensaciones. Las tuve, ambos días.
Creo que una de las claves de MC siempre es que transmiten a un grupo de personas, sean quienes sean, emociones de energía entremezcladas con la suavidad de las palabras que cortan, hilan y deshielan. Puedes ser mayor, puedes ser menor, creer en el amor, odiar los colores... pero pienso que MC no te van a  dejar helado. 
Las canciones que sonaron en la Joy, sonaron desde dentro. El marco siempre impresiona y a veces resulta hasta sobrecogedor tanto público y sus reacciones. 
Empezar con buen pie, desmontar los disfraces que llevamos todos los días y calentar un ambiente cargado de gravedad es una tarea seria, casi imposible hoy en día, pero si confías, el fenómeno puede ocurrir. Poco a poco lo consiguieron, desperezando cada movimiento, dando señales, afinando las mecánicas hasta buscar pasos de gigantes. Esos pasos que nos recuerdan de donde venimos pero que nos arrastran por el cabaret de la vida cerrando o abriendo heridas, causando tormentos pero impidiendo que dejemos de soñar.
Con MC no hay ambigüedad ni rechazo frontal, al final te atrapan y te aseguran un trozo de adicción que no vas a poder remediar. Secamos la herida pues, recordamos los diecinueve y cuando nos ponemos el traje de superhéroe, sabemos que de verdad lo hemos intentado y que no hay nada que nos pare.
La noche y la tarde del fin de semana se intensificaron con el paso de los minutos. Apretados entre dos públicos, entre miles de enredos... la secuencia estaba bien pintada e interpretada. 
No hizo falta volarnos la cabeza, nuestra sonrisa estaba asegurada, la rutina preferida de MC siempre saca a flote lo que somos. 
Habrá mil opiniones pero siento que los bises de MC en la Joy fueron lo mejor de las dos noches. Guardar los cartuchos que hacen y deshacen edificios de emoción para el final, SIEMPRE es un acierto. Alto y claro, el modo avión no impide que recibas el golpe, que espabiles tu alma y que agarres la última oportunidad. Dentro de un año, sí, vas a estar muerto, sea usted bienvenido a este baile de máscaras. El oscuro calor de mi habitación no es suficiente para declarar tu deshielo, al fin y al cabo, tú me quieres y yo, no te hielo.
¿Mañana repetimos? La suerte estaba echada, el lunes no habría repetición ni opción para nosotros, pero ten claro que hubiéramos repetido todos.
Busca, compara y si encuentras algo mejor... trágalo y ámalo. MC están aquí y lucen coplas que van viajando rápido, se quedan, pasan un tiempo contigo y luego flotan hacia el espacio exterior, pero cuando se van, ya no eres el mismo y esperas a que vuelvan de nuevo para abrir las ventanas de tu alma.

Toe.

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