Yes Sala, I can boogie at the Rock N' Roller Party.


 
feat. 
(siempre he querido poner featuring en algún sitio)
BACCARA
Charada 27.4.13

Entras en una sala llena de pantallas de colores en los techos, patinadoras desorbitadas y música disco a todo volumen. 
El sábado en Charada vivimos el "Yes Sala, I can boogie" la curiosa Rock N' Roller Disco Party (sí, los términos me los invento yo) que mezclaba el rock directo de Sala & The Strange Sounds con la resurrección de Baccara, una propuesta cuanto menos ingeniosa y atractiva, por ser muy única.
La Roller Party abría la noche con música Disco pinchada desde la peluca afro de Sala para todos aquellos y aquellas atrevidas que se calzaban las ruedas más musicales en un sábado frío de puertas afuera, pero muy calentito a esas horas de la tarde.
Tras unas cervezas y unos cuantos intentos por despejarnos los ojos asombrados al ver tal cantidad de patines danzantes en la pequeña pista del Charada, comenzaba el concierto.
Sala y sus Sonidos Extraños (con ese drummer luciendo casco militar y baquetas demoledoras) se plantaban en el escenario para dar buena cuenta de casi todos los temas de su disco It's alive que por supuesto tiene en el directo su rabia y hábitat natural. 
Sonido bien pulido y energía a raudales que nos ducharon de rock después del humo Disco que precedía al concierto. Lanzamos una moneda para que Vivianne salga de paseo a lucir sus mejores galas mientras Danny Boy nos pide que no le dejemos fuera, que de ninguna manera se pierde la juerga de esta noche. S&TSS no defraudan en directo, golpean y electrifican al personal de principio a fin, sin parar de fluir por un camino lleno de riffs que lucen sin pudor esa terrible inclinación del grupo a montar un show divertido por encima de todas las cosas.
Hasta aquí todo puede parecer medianamente normal si conoces a Sala, pero ahora viene el momento Baccara. Cerrando casi el concierto, Mayte (la morena) apoyaba sus tacones en el escenario para acometer una versión remodelada y rockera de Yes sir, I can boogie, incluyendo bailarinas con coreografía y el ritmo contagiaba al público en el instante más "no sé como definirlo" de la noche. Estribillo pegadizo, bailecitos y un buen rollo que no se puede controlar. Apenas sin darnos tiempo a cerrar nuestras sonrisas, Paloma (la rubia) vestía de blanco el escenario ,ahora apoderado de tacones y tules vaporosos (y una falda muy, muy corta), para cerrar la noche celebrando una verdadera fiesta con los Strange Sounds y un Sala que no podía estar más sonriente al ver que la noche desde luego había conseguido con creces su objetivo: que lo pasaramos bien. Margot medio-Baccarizada puso el broche a la actuación y vuelta al dj set inundado de hits de la música Disco más remember.
Sí, podemos hacer boogie de vez en cuando, sobre todo cuando lo aderezamos de todo el buen humor del mundo, una sobredosis de rock desenfrenado y unos patines que nos hagan rodar por el mundo infinito.
Toe.

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