La Habitación Roja, tú eres no solo pareces.

La Riviera, Madrid 15-6-13
Nunca me ha quedado muy claro cual es mi criterio con la música que me gusta. Tras muchos años de escucha y sentimientos, no logro discernir y apuntar esos rasgos que me hacen elegir una u otra música.
Pienso que en esta incógnita reside el verdadero misterio y encanto de la música.
La Habitación Roja es uno de esos grupos que me gustan, que me encantan porque SÍ. Llevan muchos años a mi vera y en sus letras siempre encuentro el refugio que me hace falta, el empujón para saltar y la colcha con la que arroparme.

Este sábado 15 de junio se propusieron cerrar su Fue Eléctrico Tour (a falta de alguna fecha festivalera) acompañando a la palmera más famosa de las salas de concierto y llenaron la Riviera de Madrid con secuaces de lujo, Sethler y La Familia del Árbol.

Sethler se lanzaba a la arena con su nueva guitarra semiacústica y un buen puñado de arrojo para abrir la tarde noche con un set corto pero bien elegido. Es capaz de llenar un escenario con su actitud y sus buenas canciones y hacer que los madrugadores presentemos batallas con miradas que saltan edredones. Con una sonrisa que solo reflejaba el brillo de su guitarra roja y la emoción de tocar en la Riviera, Hugo nos hizo pasar un rato genial, acabamos dando palmas y cantando ese Qué vas a hacer a pleno pulmón y saltándonos las restricciones de micrófonos, tiempos limitados y espectadores ausentes. Una vez más Sethler había hecho de las suyas... nuestras.

Casi sin paradas técnicas, Nacho y Pili salían a la orilla de la Riviera con su carisma desafiante y lleno de energía. La Familia del Árbol estiró sus raíces folk rock y nos dio un recital de como pegar duro siendo un dúo, con una actitud emboscadora y un pedacito de  "a lo White Stripes", desmontaron un buen conjunto de sus canciones que cabalgan entre décadas de influencias y un estilo propio, directo y sin complejos. Les pondría un nueve y medio, sobre todo por llamarnos cabrones y darnos razones para disfrutar.

Refrigerio y unas cuantas canciones de los Verve en el hilo riveriense. LHR saltaba al escenario entre los vítores de una sala expectante y con ganas de entregarse y entretenerse.
La fuerza siempre juega de su lado, con un disco que les pone en quizás su mejor momento, destaparon un primer puñado Eléctrico a las primeras de cambio. Resplandores que queman, días que son de cristal y rescates bajo la nieve de la emoción que se pierde y se revive a base de aciertos y errores, de esos que provocan resacas.
Puede ser que haya otra forma de ver las cosas, que el camino de los clásicos en realidad siempre marque lo moderno, lo que sobrevive en el tiempo, lo que te abrazará hasta el fin de los tiempos y nunca se marchará de tu lado, seas ganador o perdedor.
Con espacio, tiempo y público entregado, LHR respiraron felicidad, fuerza y entrega. Nadie puede negar que lo de cerrar la gira era la perfecta excusa para ejecutar un gran concierto en el que no se dejaban casi nada en el tintero. Sentir que conseguir el día perfecto es un objetivo crónico, tanto en viejos como en nuevos tiempos. Flotar en segundas oportunidades y necesitar vaciar esas cajas tristes que se llenaron en un febrero que quieres olvidar. Saber que naufragar en caídas es tan solo un paso más para aceptar que debes recordar la verdad: el eje del mal se puede pasar, igual que una hoja del calendario.
Cambiar de azul y seguir luchando para ser indestructibles, cerrar los círculos de un pasado que es presente pero que en realidad ya está pasado.
Dos horas después, la voz tocada y la camisa empapada de sudor. Sí, misión conseguida. Mi habitación vuelve a lucir como nueva, alma re-armada y munición emocional abastecida de nuevo. Ayer se queda en la memoria y el HOY brilla con unas jodidas luces de neón.

Gracias a La Habitación Roja, por las canciones, por la escolta espiritual, por siempre estar... en el fondo creo que tengo claro por qué me gustan tanto, ¿no crees?

Toe.

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