Miss Caffeina, sin el tal vez.

 
Contraclub, Madrid

No recuerdo las veces que he visto en directo a MISS CAFFEINA. Mi historia con ellos empieza en el 2009 y desde entonces no paro de sumergirme en su música, tanto, que se han convertido en pieza clave de mi banda sonora vital. La semana pasada tuve dos oportunidades únicas, primero poder charlar con Alberto y Sergio durante un rato, segundo poder asistir a un concierto especial, de esos que casi no se pueden ver ya que el tamaño actual de MC es irremediablemente imposible de reducir a formato acústico/ sala pequeña.
Con estas premisas y la "chance" de ver a BANDA DE TURISTAS redondeando la noche del jueves en el CONTRACLUB, nos pusimos nuestras mejores galas para disfrutar del caluroso evento.

Con la pequeña sala llena de sold out emocional y después de refrigerarnos en la terraza de enfrente, los argentinos descarados tomaban sus armas musicales para abrir la noche. Esto es Banda de Turistas. Primera vez en Madrid, sonrisas desbordadas, ansias por demostrar y una sesión de rock desorbitante en la recámara. Se comen el escenario, sí, esa es la primera impresión. Animales de directo, su juventud casi stoniana, llena tus oídos de rock intravenoso, disparado y adictivo, que te sacude desde el primer momento.
Con su disco "Ya" en plan demoledor, desgranaron una buena tunda de canciones desmadradas pero perfectamente intencionadas, que sudan intensidad por todas partes y que rozan estribillos desenfadados inundados de psicodelia y una vertiente pop que cautiva a los nuevos oyentes desde la primera hasta la última canción (Decepciones es una canción redonda). Sobresalientes, sonrientes y a la espera de verlos en formato "grande" cuanto antes.

Entre aplausos, abanicos y resoplidos de calor, nos preparamos para MC. Su anunciado formato acústico nos hacía esperar una noche en la que ver los temas que tantas veces hemos escuchado desde otra perspectiva. Comprobar que cuando el esqueleto es fuerte, puede vestirse de mil maneras y causar la misma impresión. Sí, funcionó.
Con la impresión de una sala llena y muy cercana, los chicos empezaron su set entre bromas y acciones de gracias. 
Siempre he creído que las oportunidades en la vida son veloces, vuelan rápido y casi no las ves, así que cuando, musicalmente hablando, puedes aprovechar y tener una visión diferente de aquello que te gusta, hay que zambullirse por completo. Parece ser que MC y yo compartimos este humilde sentimiento. Con sus visiones acústicas idealmente ensayadas, fueron esparciendo sus flores por todo el camino de polvo del Contraclub, haciendo posible el fenómeno en el que sin duda, y por méritos muy propios, se han convertido.
Disfraces de un capitán que tapa los dibujos de tu piel. Palabras gigantes que te cantan la banda sonora de un día cualquiera como si de una copla final se tratase. Sin darte cuenta, entras en una mecánica espiral donde solo tú puedes escribir, en un renglón o dos, lo que quieres para ti, y no importa que la gravedad juegue a tu favor o no.
Canciones escogidas de sus dos LPs, vistas periféricas y nuevos ángulos donde poder sentarse a contemplar que la música de MC tiene un don, ese don de dar donde más duele, donde cuesta respirar, donde nadie se atreve a entrar.
Alberto en plena comodidad, Sergio mostrando toda su complicidad con Tonino y Román al cajón, mientras Álvaro se luce con la Gibson. Los cinco no paran de sonreír y ejecutan sus temas sabiendo que son anzuelos que ,lejos de ser fríos y crueles, atrapan a una audiencia que no para de disfrutar.
Es un hecho comprobado, la rutina preferida de MC es el público. No pueden evitar buscar esa conexión y lo consiguen siempre con sus melodías acertadas y nada sencillas. Ahí estamos todos coreando cada tema, con los deberes hechos, mientras ellos nos cuentan de donde venimos (El Casio de Sergio), lo que nos quedará dentro de un año y nos dan las instrucciones precisas para desactivar el modo avión. Ojos cerrados, volamos y nos quedamos helados. Estamos preparados para afrontar cualquier guerra, colarnos en el baile de máscaras o para bombardear a medias Disneyland. 

Oportunidad aprovechada al máximo, la noche ha sido mágica, el formato ha sido lo de menos. 
Todo es perfecto, sin el tal vez.
Toe[.]

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