Mixtape my life, please.


Echando cuentas, llevo más de 23 años haciendo mixtapes. Ay, perdón, no te he dicho que es un mixtape. Este término anglosajón (esta palabra me ha flipado siempre) "mixtape" contiene la palabra mix, mezcla, y la palabra tape, cinta. Viene a definir ese recopilatorio que se le graba a alguien en cualquier formato y con cualquier intención, seleccionando canciones favoritas para el disfrute del hacedor o del receptor de la misma. Cassettes, cds, mp3, listas de reproducción... incluso tarareos, todo vale para hacer llegar a alguien interesado en la música las propuestas y ocurrencias de ese otro alguien que se atreve a seleccionar.
Ahora bien, ¿existen claves para dar con la clave de hacer un buen mixtape?. Sin duda alguna es un largo debate y se ha hablado mucho al respecto. Yo tengo mi opinión indiscutible, por cierto se asemeja mucho a la de Rob Gordon, que se refuerza cada vez que hago una nueva selección musical (hace media hora acabo de hacer un cd para dos personas geniales).

Punto número 1. Debe haber subidas y bajadas.
Al contrario que el bueno de Barney, soy de la opinión sostenida de que una selección de temas debe contener subidas (temas con más empuje, ritmo y velocidad) y bajadas (baladas, medios tiempos y baja velocidad). La selección de ambos aspectos será la llave que capture la atención y la sorpresa del escuchante. Es cierto que hay veces que se opta por hacer mixtapes más monográficos donde todo parezcan subidas o bajadas pero incluso en esos términos, siempre deberá elegirse los picos altos y bajos.

Punto número 2. Número de canciones.
Bien,este punto es especialmente personal y depende del formato elegido. Se puede optar por cubrir la duración total del soporte (cosa que hacíamos todos con los cassettes) o fiarse de la fuerza y simplemente dejarse llevar con las canciones que se han pensado elegir. Desde mi experiencia te diré que siempre suelo elegir diecisiete temas, ni uno más ni uno menos, para un total de hora y diez, hora y cuarto de música. Con una pericia suficiente, preseleccionarás los temas para luego ir filtrando y ordenando el mixtape.

Punto número 3. El orden.
He aquí que damos con el ámbito más jodido de un mixtape. Hacerlo bien te puede traer la gloria y las ganas de volver a escucharlo. Hacerlo mal te puede traer el más engorroso de los posibles finales fatales de un mixtape: pasar los temas para escuchar solo los que te gustan.
Mi consejo es, siempre que sea posible, ordenar una primera tanda de temas con subida. Casi sin respirar se plantará en el ecuador del mixtape donde aprovecharás para empezar a diluir, gota a gota, los temas con bajada. Una vez calmado el asunto dispondrás de una última tanda de temas con subida para dejar el pabellón bien alto. Como broche deberás pensar que el tema 17, vamos el último del mixtape, tiene que ser algo épico (cuerdas y vientos, jeje) que de las alas suficientes al escuchante para darle al replay.


No quiero seguir hablando más del tema, por ahora tienes suficiente información para hacerlo bien. Quizás vuelva a tratarlo en algún que otro artículo que se me ocurra. Solo me queda recordarte que si eres el receptor de un mixtape lo valores como debe ser. Alguien se ha tomado la molestia de pensar en ti durante un buen rato y elegir canciones que te puedan gustar, incluso flipar. Quizás no puedas valorar la intención del hacedor (ya sé que se usan para ligar, ¿qué te piensas?) pero si podrás valorar que durante los minutos que dure ese mixtape, la conexión mística de compartir música.. está ocurriendo.

Toe.

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