El Proyectoe: David // Cosmic Birds

Los caminos de la música son infinitos e indescifrables. No recuerdo muy bien que me llevó a ver aquel Manatees de Cosmic Birds hace ya unos años. El caso, mi caso, es que caí rendido ante la propuesta de este combo vallisoletano. Conocí a David en la puerta de un baño antes de ver su primer concierto en Madrid. Por entonces era el guitarrista vocalista de la banda. Dos discos después de aquel momento y con su The Solstice brillando como lo que es, una preciosidad de lp, he conseguido "engañar" al frontman de la banda para ver si su visión de la música es tan cercana e interesante como yo pensaba cuando le conocí. Desde luego me equivoqué, porque supera esa presunción.

Qué es para mí la música:

No recuerdo la primera vez que monté en bici, pero sí la primera vez que me emocioné escuchando una canción. Por muy increíble que parezca, en 1991, puede que 92, con tres o cuatro años, estaba sentado en el asiento trasero del coche de mis padres camino a casa de mi abuela. Era de noche y poco antes de apagarse el motor comenzaron a sonar en la radio los primeros acordes de mandolina de “Losing my Religion” de REM. En ese momento algo se activó en mi cabeza, hasta hoy.

Para mí la música es la capacidad de emocionar a través del sonido. Mi música favorita tiene siempre en común que, aunque el estilo, época, tempo o instrumentos sean totalmente diferentes, de una manera u otra consigue estremecerte.

Respeto a quien disfruta de la música por su capacidad de hacerte bailar o reír, porque les divierte o les anima. Para mí eso es secundario, aunque entiendo que no todo el mundo tiene la misma capacidad para emocionarse, de hecho hay quien no la tiene en absoluto y aun así se desvive por la música.

Ir a un concierto como público en el que bailas (o te mueves de forma ridícula como es mi caso), saltas, gritas... es divertido, pero no es lo que significa la música para mí. Cuando voy a un concierto, como músico o como público, necesito salir con la piel de gallina, necesito volver a estar en el asiento de atrás del coche cuando llega el “Oh! Life, is bigger...”

Gracias David por no perder nunca tu religión.

Toe

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